Cascada del Vino - Lara
- Milagros Morales

- 18 ago 2019
- 5 Min. de lectura
Hola, mi nombre es Milagros Morales, no les voy a decir que soy una experta en esto del camping, ni que llevo años viajando, pero lo que si es que desde muy pequeña siempre me ha encantado la naturaleza y poder admirar todo lo que ella nos brinda, que además son cosas únicas he incomparables.
Desde hace unos años para acá, me propuse como meta personal el conocer al menos un lugar nuevo cada año, y así lo he hecho, y la verdad es que este que va transcurriendo he contado con la fortuna de poder conocer varios; uno de ellos y es del que les voy a comentar hoy, fue el viaje a Lara, específicamente para conocer la Cascada del Vino.
Partimos mi novio y yo un viernes en la mañana aprovechando el puente de ese fin de semana, encontrándonos en Valencia con un amigos que se nos unirían al viaje, el tiempo súper despejado haciendo bastante tranquila la salida; empezamos nuestro recorrido y aprovechamos de entrar al monumento de la Divina Pastora (monumento que yo en lo personal aun no había tenido la dicha de conocer), hicimos una pequeña pausa para recorrerlo y poder tomar unas fotografías y videos, yo que lo había podido ver antes por fotos, no se compara a la imponencia que tiene el poderlo ver en persona y poder detallar el nivel de complejidad con el que fue realizado para que pudiese dar una imagen en 360º, sin duda alguna un lugar hermoso con una vista espectacular para ser visitado en familia.

Continuamos nuestro recorrido y se nos hizo un poco tarde; al pasar por algunos pueblos de la vía, nos perdimos en varias oportunidades, no teníamos señal por esas zonas y lo peor es que nos separamos los carros que íbamos en caravana, fue un poco risible pero a la vez yo estaba un tanto nerviosa por no saber que hacer, pero me mantuve tranquila gracias la calma de mi novio… hasta que por fin nos volvimos a reencontrar con los demás carros y seguimos en la vía correcta; paisajes espectaculares (y me quedo corta) los que fuimos observando en el camino, lugares que jamás pensaría que son de mi país, pues si! Los tenemos y aunque son poco conocidos valen la pena recorrerlos, no les mentiré, gran parte de la carretera para subir a la cascada esta bastante mala pero no es de difícil acceso, solo hay que ir con cuidado y pendiente de la vía, y así poco a poco se fue sintiendo más y más ese frío sabroso digno del lugar a medida que fue cayendo la tarde.

Y por fin llegamos a donde íbamos acampar esa noche, a tan solo 5 minutos de la entrada de la cascada del Vino; un lugar hermoso donde viven unas personas maravillosas, que sin tener mucho nos brindaron un espacio para pernotar seguros, y que además nos dieron unas cuajadas que estaban espectaculares!!, rodeados de pura naturaleza y ganado estacionamos los carros para empezar armar el camping room, con un clima agradable la noche fue cayendo dejándonos ver un atardecer espectacular, y en cuestión de minutos se desato una tormenta que a la mayoría nos dificultó para terminar de armar nuestras carpas porque los vientos eran tan fuertes que en varias oportunidades nos las levantaba (yo ya me hacía durmiendo en el carro esa noche), mojados después de haber armado y asegurado todo empezamos a cocinar, y la verdad nunca en mi vida había comida tan frio recién servido en el plato jaja, hacia tanto frio por la tormenta que en lo que se sacó la pasta de la olla ya estaba helado de nevera, y así nos tocó comer! Lo bueno era que estaba muy sabroso y entre risas y conversas ni se notó este detalle. Esa noche transcurrió muy lenta, porque lo que se pensaba que sería una tormenta pasajera terminó durando toda la noche, y entre la tormenta y mis saltos de susto no deje ni dormir a mi novio, la verdad es que el viento era tan fuerte que al chocar con la tela de la carpa sentía que se nos vendría encima además de ruido que hacia al pasar por los arboles de la montaña que eran espantosos, y eso sin contar el frío que tenía. Esa noche fue una experiencia única que jamás había vivido y que aunque quizás no fue la más grata a mi me encanto por el simple hecho de vivir cosas nuevas, y que uno no puede pretender que cada vez que se acampe la noche va a ser estrellada.


Al día siguiente aun continuaba lloviznando y así mismo nos tocó cocinar de nuevo, debido al clima tomamos la decisión de no pasar esa noche del sábado allí sino de buscar otro lugar, comenzamos a recoger nuestras cosas y los desperdicios para que no quedaran regados en el lugar y salimos rumbo a la cascada (y adivinen qué? Al salir ya no llovía mas)… llegamos y la vista te dejaba sin palabras, sinceramente es un lugar espectacular con una fuerza y una energía inigualable, es un lugar que realmente te hipnotiza y enamora, y aunque cuentan que todo aquel que va a la cascada del Vino debe bañarse en ella, el frío era mucho para tan siquiera pensar en mojarme, definitivamente un lugar que se lo recomendaría a cualquiera que lo desee conocer, bien cuidado y con seguridad, además que tiene unas mini cabañas para hacer parrilla y compartir una tarde con amigos y familia, ame este lugar y regresaría mil veces más.


Salimos de la cascada rumbo a buscar otro lugar donde acampar esa noche, pasamos por el desvío hacia Aguas de Arenales, y se les ocurrió subir tomando en cuenta que tenía algunas referencias del lugar; un poco difícil el camino debido a que eran subidas con un terreno de tierra y piedras no muy planas, en el camino nos encontramos un “Y”, y si nos metimos por donde no era, pero nos dejo ver otro lugar hermoso donde habían casitas muy lindas y las montañas se podían visualizar espectacularmente (en mi mente decía ¿Por qué buscar otro sitio alto?, no quería pasar otra noche como la anterior y el tiempo ya estaba medio nublado otra vez) pero todos estaban muy animados, y la verdad era que yo quería seguir conociendo; nos regresamos hasta la “Y” y tomamos la otra vía, llegamos al pueblito, muy tranquilo por cierto, ya la tarde comenzaba a caer, y conocimos a una familia muy hermosa que nos permitieron utilizar su baño para podernos asear correctamente y nos dejaron acampar en un terreno que estaba junto a la iglesia del pueblo, además la pudimos conocer por dentro observando a un pueblo bastante devoto que la mantienen en buen estado. La noche cayó y sin una gota de lluvia, realmente todos éramos felices, pudimos comer tranquilos y hacer la parrilla que tanto estábamos deseando para el frio, esa noche fue espectacular, nos permitió hacer unas fotos sensacionales, compartir un rato y charlar, pero todos nos fuimos a dormir temprano para descansar, una noche hermosa y tranquila.


Al día siguiente un sol sabroso, desayunamos y recogimos, pero antes de partir un señor del pueblo nos llevo hasta unas cuevas (solo se aventuraron los hombres debido a que por las lluvias el acceso estaba un poco difícil), cuevas que se conectaban con otras en su lado opuesto y que prácticamente recorrían por debajo al pueblo; luego de esto nos despedimos súper agradecidos con la atención que estas personas nos brindaron sin conocernos y comenzamos a bajar, un retorno bastante tranquilo y contentos porque ni el mal clima nos detuvo.

Definitivamente un viaje bellísimo que se los recomiendo ampliamente para que conozcan un poquito mas de Venezuela, y en donde pudimos constatar que aun quedan personas maravillosas dispuestas ayudarte y brindarte una mano, un viaje que sin mi pareja no hubiese podido realizar yo sola y acompañados de grandes amigos, fue sin lugar a duda una experiencia digna de compartir y de volver a vivir.


Bien grata la historia de tu viaje! de verdad te felicito por tu plan de conocer nuestra Venezuela... y espero tus próximas historia, A ver cuando logro acompañarlos en algunos de sus viajes... Exitos para ti y tu novio!
Me encanta!!! Detalles de todas las vivencias durante esos días! Refresque la memoria totalmente! Eso sí me dio hasta frío de nuevo jajajaja